Si juntamos a un grupo de personas, y les decimos que los que hayan juzgado a alguien levanten la mano, y los que hayan sido juzgados por alguien también, creo que todos deberían levantar ambas manos.
Pero, por qué juzgamos? Por qué somos juzgados?. En vez de enjuiciar o criticar a los demás, deberíamos enjuiciarnos y criticarnos a nosotros mismos. Pero no hablar los errores de los demás, parece ser casi imposible, y por qué tenemos esa necesidad de remarcar los defectos de las otras personas? Lo hacemos acaso para sentirnos mejor que ellos? Porque acentuar los defectos de los demás, no nos convierte en mejores personas que los otros; en cambio, si nos pusiéramos a ver todas las cosas en las que nosotros nos equivocamos, podríamos reflexionar, cambiar, y así, si poder mejorar como personas. Pero vivimos en una sociedad donde constantemente a uno le están recalcando todos sus defectos, y donde perpetuamente estamos opinando sobre los defectos de los demás, y pareciera que esto es un mal hábito que no puede ser cambiado, y por qué cuesta tanto cambiarlo? Porque si a uno lo critican y lo enjuician, inevitablemente uno hace lo mismo con las demás personas, porque es una forma de sentirse mejor que los demás, después de que los demás, lo hicieron sentirse mal consigo mismo. Entonces, se convierte en una rutina, en un pin-pon, donde nadie sale ganando.
Pero si todos nos pusiéramos a reflexionar por esto, quizás así podríamos cambiar y mejorar todos como comunidad.
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